martes, 10 de abril de 2012

El Arte de Conversar


El arte de conversar


Como todo en la vida es  arte en su mayor o menor expresión, no ha de dejar de serlo la simple conversación. Podría debatir un buen rato la definición de arte, si es aplicable o no a una conversación, o debería simplemente recaer en llamar arte a toda aquella manifestación del hombre con destino ornamental. “Las Bellas Artes”. Pero no puedo, ni quiero quedarme estancada en un objeto, que en si mismo puede o no agradarme. El “Arte” en sí mismo, es una de aquellas palabras que encierran tanto en cuatro letras, que define mucho por sí mismo y abarca todo…   
Para mí el Arte es toda aquella manifestación del hombre en cualquiera de sus expresiones manuales, sonoras, lingüísticas independientes o combinadas. Donde en cada una de ellas se trata de comunicar expresando ideas o emociones.
Pero no toda manifestación termina siendo un arte, el arte conlleva dedicación, empeño, pasión, amor… El Arte cuando se manifiesta es capaz de transmitir sentimientos, ideales, pasiones… Uno puede revivir lo que el otro sentía mientras se expresaba, o simplemente se aproxima a ese sentimiento, lo que sí es cierto es que el Arte cuando se plasma moviliza al otro…
Y recuerdo alguna de aquellas situaciones donde me he movilizado frente alguna de estas manifestaciones… Recuerdo estar parada en el Palacio Nacional de Bellas Artes, frente aquel gran Mural, imponente de Diego Rivera, recuerdo sentir mis lagrimas caer mientras admiraba la representación de aquellos rostros… aquellas manos… aquellos gestos… Cuánto dolor transmitía, cuanta lucha! No era un simple retrato, no era un simple dibujo, en aquel mural transmitía sus ideales, los de su pueblo, sus pasiones, sus sentimientos… Era claro… se sentía!
Pero en sí mismo, el Arte es tan difícil de alcanzar… El arte de vivir, el arte de amar, el arte de dialogar, el arte de escuchar, el arte de ser feliz…  Pocos son los que tienen los dones de lograrlo…
Hoy estamos inmersos en medio de flashes instantáneos de símil comunicaciones, ya que estamos rodeados de todos los aparatitos y formas que realizan una instantánea y rápida comunicación de la nada… estamos conectados al mundo pero vacios en nuestro propio ser. En general si observamos el afuera, desespera por adquirir los aparatitos último modelo que los conecta a la “vida” en un click, pero solo es eso… un simple click, vacio, sin contenido, sin manifestación si quiera de una simple emoción. Carentes de contenido. No sabemos expresarnos o peor aun ni siquiera tenemos la capacidad o el sentimiento para expresarlo.
Todo se vuelve rutinario, todo se torna masivo, idéntico, carente de personalidad, de sentimiento, de individualidad, pierde la magia de lo propio, de lo autentico. Siempre es más de lo mismo.
Pero cuales deberían ser los modelos para alcanzar el arte de conversar… que deberíamos lograr? Yo creo que en cualquiera de nuestras manifestaciones ya sea oral o escrita deberíamos encontrar la forma de manifestarnos en forma amena, amistosa, sin tratar de controlar la conversación (un imposible para mi!), manteniendo distintos niveles de tonalidades pero nunca levantando por demás el tono, siempre calmos, relajados e informales aunque medie toda la formalidad, de esta forma podemos acercar claridad a nuestras palabras... En el Arte de Conversar se intuye que lo que hace grande a una conversación es el saber escuchar más que el hablar, es lograr encontrar el camino que nos introduce en el espacio individual del otro sin sorprenderlo ni atemorizarlo… Siempre ese camino va acompañado de la mirada… Sosteniéndola, ya que ella por sí misma es la que más nos habla, más se nos manifiesta, la mirada es lo más transparente que tenemos y nos acerca y conduce al alma. Pero muchas veces asusta, intimida… desnuda por demás… Hay que saber mirar…. O mejor dicho saber también manejar las intensidades de las miradas, como de los tonos de las palabras…
Lograr el arte de conversar es lograr evitar discusiones, o evitar hacer sentir al otro que uno tiene la verdad, que es una persona que dirige y regala instrucciones por la vida, nunca hay que llegar al sermoneo ni al regalo de los análisis críticos ya que no todos desean encontrar eso…
Pienso que para alcanzar el Arte pleno, uno debería aprender y aprehender todo lo que se pueda, como que uno pasara por la vida leyendo vorazmente todo lo que en ella se manifieste y después, desaprender todo.
Si no logramos desaprender lo aprendido corremos el riesgo que nuestro arte se transforme en rechazo, en un bodrio erudito, o en una latosa conversación. Algo así como “Miren, miren, lo inteligente que soy yo, lo mucho que se y lo imbécil que es usted.”
Desaprender… desaprender… aprender… aprehender…
Y en el arte de conversar, hay que saber realmente si uno está siempre dispuesto a conversar… Uno debe ser capaz de hacerse cargo de la conversación… Es más… hacerse cargo hasta de las preguntas que realiza… Uno no es ingenuo… no pregunta para encontrar un si o un no… o todo maravillosamente bien… Uno debería abrirse a las respuestas más dispares que puede encontrar en la vida. Pero siempre el don de preguntar es encontrar las respuestas no para uno… si no abrirle el camino al otro para que se responda… para que se encuentre… para que piense… para que se anime a encontrarse con el mismo… Animarse a ser genuino con uno mismo… Si uno sabe preguntar deja el camino abierto para que el otro hable con libertad… Nunca se debe preguntar directamente, hay que buscar preguntas abiertas, generales que escondan el fin de lo que uno busca… No se debe intimar al otro y aun menos acorralarlo en su propio ser… siempre llega el momento para ello, pero nunca es el comienzo…. Close Up!

Y es así… a la larga, o a la corta todos necesitamos de alguien para poder conversar, algunos logramos conversarnos a solas, encontrarnos, pero siempre de todas formas necesitamos de alguien… y es ahí, cuando aburridos buscamos alternativas que nos saquen del monologo desesperante de uno mismo… A veces se descansa en el dialogo… A veces se aburre uno mucho más…

No hay comentarios:

Publicar un comentario